El mundo industrial vive en continua investigación y desarrollo para conseguir mejores productos, mejores finanzas, y en definitiva, mejorar la marca. En el mundo del automóvil, ocurre lo mismo, y a lo largo y ancho de la historia, ha habido mútiples intentos por encontrar nuevas fórmulas de éxito y marcar el camino para el desarrollo automotriz a nivel mundial.
Como bien sabemos, no sólo es necesario un buen propulsor para crear buenos vehículos, sino que hay otros campos en los que mejorar ostensiblemente puede marcar la diferencia. Por ejemplo, la aerodinámica, la masa de la carrocería, o la suspensión pueden hacer que un vehículo que era mediocre, vuele, o al contrario.
En cuanto al I+D de materiales para construir un vehículo, la evolución es feroz año a año, con pruebas e intentos para mejorar los pesos y los balances de las carrocerías, o cuando las marcas intentan reducir masa para conseguir vehículos con todavía mejores relaciones de potencia / peso. Hoy vamos a hablar de un material muy utilizado en la industria automotriz por su combinación de ligereza, resistencia, facilidad de moldeo y su coste relativamente bajo.
Comparando la fibra de vidrio frente al acero, aparecen ventajas donde la principal es la ligereza que permite la reducción de peso que, en consecuencia, nos mejora la aceleración, el consumo de combustible y el manejo global del vehículo. Dicho esto, es lógico pensar que su uso pueda ser habitual en vehículos deportivos y en competición.
La alta resistencia mecánica es otra gran ventaja de la fibra de vidrio. Esto es, que resiste bien impactos moderados, tolera tortsión y vibraciones, y no se oxida. Como podéis ver, sus ventajas son buenas ventajas, por lo que a medida que vamos hablando de este material, empieza a pintar mejor para ser una gran alternativa al acero u otros materiales de construcción de automóviles. Pensando en lo que hemos dicho, la fibra de vidrio es ideal para superficies expuestas como por ejemplo carrocerías o defensas.
Su facilidad de fabricación es otro punto fuerte permitiendo crear formas complejas mediante diferentes técnicas como laminado manual, moldeo por compresión y moldeo por resina (RTM). Esto es útil en piezas de diseño especial o en producciones de volumen medio o bajo.
También es un material que puede considerarse buen aislante térmico y eléctrico, lo cuál tampoco es sencillo de tener en la mayoría de materiales. Lo mismo ocurre con la relación coste / beneficio, que tampoco es sencillo de conseguir ya que en la mayoría de ocasiones, si el material es barato no suele dar propiedades interesantes, y si da propiedades interesantes suele ser caro en la mayoría de ocasiones.
Dadas las propiedades que hemos mencionado, la fabricación de carrocerías completas es el uso principal de este material. A lo largo de la historia, han sido marcas de bajo volumen o fabricantes de vehículos clásicos, los que la han utilizado. Podemos mencionar ejemplos como las primeras generaciones del Chevrolet Corvette, Lotus o TVR. Especial mención merece el extraño caso del Ferrari 308 GTB Vetroresina, que comenzó su fabricación en 1975 en fibra de vidrio para poco después, volver al estilo tradicional y fabricar especialmente en acero.
Gracias a su buen hacer frente a la corrosión, utilizar fibra de vidrio para fabricar paneles exteriores también es una buena idea. Claro ejemplo son capós, guardabarros, defensas, techos desmontables, spoilers o difusores, entre otros elementos. También se pueden fabricar piezas interiores en este material, como tableros, paneles de puertas, carenados o revestimientos de maletero. Cabe recordar que la fibra de vidrio puede recubrirse con vinilo, cuero o pintura, por lo que esto abre el abanico de posibilidades para su uso.
Ya hemos dejado entrever que no se usa normalmente en el chasis principal, pero sí que es frecuente ver piezas estructurales secundarias en fibra de vidrio, como por ejemplo soportes, bastidores secundarios o refuerzos internos. Es importante recordar que estos usos secundarios, ocurren siempre en zonas donde no cumple funciones críticas de seguridad.
No debemos olvidarnos del uso de la fibra de vidrio en vehículos industriales y especiales. Su uso es común en carrocerías de autobuses, caravanas y autocaravanas, camiones ligeros, ambulancias y vehículos recreativos y marinos, por su gran resistencia a la corrosión, por supuesto.
Parece que todo lo que hemos comentado sobre la fibra de vidrio es positivo, pero no es así. Sino, sería el material utilizado en todas las aplicaciones que se os ocurran. Como prácticamente todo, también tiene sus puntos flacos o limitaciones. Una de las más importantes, es que no presenta la rigidez que si nos ofrece el carbono, y por tanto puede fracturarse ante impactos de alta fuerza. En consecuencia, no es ideal para componentes altamente estructurales, así que si hay que diseñar algo relativo a seguridad, la fibra de vidrio no debe ser nuestro material principal. Y otro punto importante, si queremos dar un acabado perfecto a piezas fabricadas en fibra de vidrio, necesitamos mano de obra especializada, lo cual tampoco es sencillo de conseguir, como bien todos sabemos en nuestros trabajos.
Por algo las marcas usan el acero como base, aunque siempre está bien manejar otros componentes y materiales para complementar un buen vehículo, seguro que todos de acuerdo aquí.
Adrián Osés, Locos del Motor



